Un poco sobre mí
Siempre he sido una persona curiosa, sensible y empática. Desde muy pequeña siempre me ha interesado saber el porqué de las cosas, por qué nos comportamos como lo hacemos. Pero te mentiría si te dijese que dedicarme a la psicología era mi vocación, ni siquiera lo tenía como opción. Mi sueño era ser bióloga. Pero una vez en la carrera, me di cuenta de que la biología me gustaba, pero sentía que no me llenaba lo suficiente como para dedicarme plenamente a ello. Finalmente, decidí estudiar psicología porque siempre me ha interesado la conducta humana y supongo que también quería entenderme un poco más a mí misma (vaya cliché, lo sé). Al final la psicología acabó robándome el corazón y especializarme en sexualidad y relaciones de pareja ha hecho que por fin sienta que he encontrado mi camino.
Como tú, he pasado por diferentes procesos terapéuticos a lo largo de mi vida. Porque antes que psicóloga soy humana y eso no me exime de sentir malestares, de no saber gestionar mis emociones o de encontrarme desbordada por alguna situación. Por eso te entiendo si estás pensando en ir a terapia pero no terminas de decidirte, pedir ayuda no siempre es fácil.
Formación
Grado en Psicología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)
Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR)
Máster en Terapia Sexual y de Pareja con Perspectiva de Género por la Universidad Nebrija y la Fundación Sexpol
Otras formaciones específicas en ansiedad, duelo, violencia de género…
¿Por qué elegirme?
Trabajo desde una orientación integradora, esto quiere decir que adapto los enfoques y técnicas según las necesidades de la persona, siempre desde la psicología basada en la evidencia.
No entiendo la psicoterapia sin una perspectiva de género ni sin tener en cuenta el contexto y las estructuras sociales que nos atraviesan.
Me encuentro en constante formación para estar actualizada y ofrecer la mejor atención posible.
Mi prioridad es crear en terapia un clima cálido y cercano, donde te sientas cómodx y segurx para hablar de lo que te preocupa, siempre respetando los procesos, tiempos y necesidades de cada persona. El vínculo terapéutico es muy importante para mí porque va a determinar en gran parte el éxito de la terapia.